
El anillado corporal es una forma de expresión que ha existido casi en todas las civilizaciones; en el siglo XX se redujo a la perforación de las orejas para el uso de pendientes, pero en la última década creció entre la juventud la práctica de adornar cejas, labios, nariz, ombligos y hasta genitales con pearcings. ¿La razón?, va desde el simple deseo de decorarse el cuerpo hasta modos de identificación e inclusión en un grupo social determinado.
La implantación de un piercing es sencilla, se marca la zona a perforar y se introduce un tubito donde finalmente va el piercing; esta práctica se puede realizar con o sin anestesia según el gusto del cliente.
Aunque el piercing en la nariz y el de la ceja suelen ser los más comunes se están realizando una gran cantidad de perforaciones en zonas del cuerpo donde puede resultar peligroso por las infecciones y la difícil cicatrización, como el piercing en la vagina.
La venta de piercing se realiza de forma libre, pero antes de escoger se debe tener información acerca del material en que está hecho, ya que puede producir complicaciones; los materiales más comunes son el acero quirúrgico, que no se oxida, titanio, platino, niobio, oro y plata, aunque se ha demostrado que el piercing de oro puede producir diversas alergias.
Cuando se decide hacer una perforación hay diversos detalles que hay que cuidar como son los tipos de piercing, el profesional que realice la perforación y los antecedentes de infecciones que se tengan. Los cuidados posteriores son simples, no exponerse a baños prolongados de piscina, no exponerse al sol, realizar una limpieza diaria durante el periodo de cicatrización, no utilizar alcohol y no consumir bebidas alcohólicas y picante en exceso.
La colocación de un piercing requiere cuidado, ya que se está agregando un artefacto desconocido en el cuerpo y este puede reaccionar de manera negativa; si se siguen al pie de la letra las recomendaciones de los profesionales se tendrá una cicatrización exitosa y se podrá disfrutar del nuevo adorno corporal.